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La voz de la conciencia, visión política de futuro

Parto desde una breve explicación del porqué de la decisión de fundar un partido político local, más adelante haré un breve recorrido ideológico que en consecuencia si se presta la suficiente atención queda bastante claro mi ideología política, es decir, que es lo que me gusta y lo que no, de antemano me disculpo por si alguna línea de este escrito pudiera ofender a cualquier persona.

Desde hace algunos años, ocho aproximadamente he querido crear un proyecto político diferente, aunque estoy interesado en política antes de tener mayoría de edad para ejercer mi derecho al voto, por eso, desde hace algunos años he trabajado en la búsqueda de personas que coinciden con mi visión política, hoy me veo capaz de realizar proyectos para mi ciudad, pero la realidad es que son los ciudadanos los que tienen que juzgar esa capacidad de hacer.

Así pues, a principios de 2013 decidí participar en la política, me puse a trabajar en mis ideas e ideales consiguiendo reunir una cantidad importante para tratar de atraer a los ciudadanos a esta formación, eso sí, siempre trabajando en la mejora y en constante recolecta de dichas ideas. Considero que he madurado lo suficiente en mis ideales políticos, consiguiendo diferenciar claramente lo que en nuestra sociedad llamamos la izquierda y la derecha, desterrando los ideales y las vertientes que perjudican a la sociedad, eso sí, siempre teniéndolo en cuenta para evitar cometer el error de dichas políticas. Por eso quiero tratar de atravesar esta rigidez de las ideas políticas implantadas en nuestra sociedad ya que algunas pueden salvarse pero existen muchas otras que no hay forma de rescatarlas, algunos ejemplos descartados son el que todo nos cueste dinero, ¡eso no es cierto!, hay cosas que no deben de costarnos nunca dinero como la sanidad, la educación, etc… , o el error de algunas formaciones políticas de pensar que todo tiene que ser de todos, hay que tener especial cuidado con esta ideología que puede acarrear muchas injusticias.

No quiero que nuestra sociedad se resuma en izquierdas, derechas, nacionalismos o comunismos entre otras formas de políticas incorrectas que desde mi punto de vista quiero que primen la cordialidad y la sensatez.

En este tiempo en el cual me he imbuido en la política me he dado cuenta de la hipocresía que la rodea, no es ni por asomo lo que se imaginaban de la democracia nuestros antiguos. Es hora de rescatarla de las manazas de muchos que la estropean llegando casi a destruirla sin que nadie les pare los pies. Yo me pregunto, ¿Que tendría que ser un político?, es el que debería mediar entre dos partes, es el que tiene que mejorar las vidas de los ciudadanos que gobierna, es el que tiene que resolver los problemas de todos, es el que no puede perder la neutralidad. Hay que descubrir el potencial de un pueblo, ciudad, provincia, comunidad y país para conseguir explotarla ante los ojos de todos nosotros que tenemos ligada nuestra vida a nuestros territorios. Hay que hacer comprender que todos tenemos un potencial y nos necesitamos los unos a los otros, desde el más minúsculo al más gigante. Todo esto se consigue con la gestión adecuada de los valores socio-culturales en el que se puede conseguir un equilibrio el cual permita a la persona potenciar las mismas y así llegar al resto de ciudadanos. Todo sentimiento e idea que no se salga de la lógica tiene cabida en nuestra sociedad pero para ello tienen que habilitarse mecanismos que permitan a esas ideas eclosionar intentando no desvirtuarla por causa de la manipulación directa de las palabras.

Es imposible que todas las personas estén contentas o a favor de una política concreta, pero hay que enseñar a las personas, que al final, la política que mejora la vida de todos es la que se debería de considerar correcta. Respecto a los políticos y las políticas que deben de afrontar las situaciones desesperadas siempre ha de buscarse el bien común, intentando en mayor medida no dejar a nadie desprotegido.

Qué reacción se debe tener ante una injusticia o un abuso, como se mediría el daño que se provoca, si partimos del valor de la vida de una persona la cual no tiene precio, nuestra sociedad a lo largo de toda su historia ha creado un ensayo dándole valor a una injusticia o abuso, que son nuestras leyes, algunas exageradas, otras demasiado blandas y otras sin sentido, pero hay que protegerlas ya que es lo que abstrae la locura y evita la rotura de nuestra unión social. Siempre cabe la posibilidad de modificarlas para que sean más justas, solo es buscar el momento adecuado.

Otra lacra son algunas políticas ideologías que dañan los servicios y bienes sociales a cambio de beneficiar a un número pequeño de personas que viven en un nivel inalcanzable para la mayoría de nosotros y que no comprenden que su futuro depende del futuro de la mayoría, especulando con nuestros derechos entre los que se destacan la sanidad, la educación y nuestra prosperidad, estas personas en definitiva provocan incrementar los costes de esos servicios para tener beneficios, esto, a mi manera de verlo “es un crimen”. Todo no tiene que costar dinero ya que con los impuestos apoyamos nuestra sociedad.

Otro peligro creciente es la pérdida de neutralidad de los medios que provoca en las personas una confusión de lo que es real o no ya que los medios son manipulados y gestionados de tal forma que se evita a las personas llegar a sus propias conclusiones, es más, al no contemplar esa neutralidad los ciudadanos no consiguen distinguir una posible solución al problema que gratifica más a una sociedad que ser consciente de sus problemas para poder resolverlos. Qué mejor forma de realizar los proyectos con la aplicación de las nuevas tecnologías que son de las que debemos depender ya que nos hace más eficientes y facilita nuestras vidas. Aquí es donde las instituciones públicas deben de preocuparse y potenciar las inversiones en investigación y desarrollo (I+D), en la que se basarán las economías del futuro permitiendo desarrollar nuevas tendencias y tecnologías que son las que podrán absorber el creciente número de personas. Este camino es el que deberíamos tomar antes de que sea tarde.

Atentamente, Neftalí Castañeda González